La actitud del PP-PSOE en relación al caso de Antonio Ledezma siempre se me
antojó sospechosa; han tratado de demonizar a la formación política PODEMOS, creando
un paralelismo inverosimil, e infundir con ahínco una especie de miedo
irracional a creer que Venezuela es una dictadura comunista y que PODEMOS
quiere seguir sus pasos. El bombardeo mediático ha sido constante, súmese a esto
un ejercicio descarado de manipulación de las masas, jugando con la sensiblería
de la ciudadanía. De este modo, la esposa del mencionado preso venezolano, Lilian
Tintori, participó, vía telefónica, en una tertulia televisiva de elevado rango
nacional derramando su profundo sentimiento de tristeza y desesperación sobre
uno de los tertulianos, que resultó ser miembro del partido de Pablo Iglesias
y, sin más vuelta de hoja, el debate acabó convirtiéndose en una –nunca
mejor dicho– telenovela venezolana decimonónica.
Me parece intolerable que se emitan cosas así, pero, ¿qué se puede
esperar de un canal tan chabacano como TELE5?
Lo que es aún más intolerable es la intencionalidad demagógica de los medios
de comunicación españoles –subvencionados por el bipartido, por supuesto–
cuando, en realidad, en todo el mundo se están produciendo encarcelamientos
injustificados en regímenes intransigentes. Nadie se acuerda –o quiere
acordarse– de Khaleda Zia de Bangladesh,
Nurul Izzah Anwar de Malasia, Mohamed Nasheed de las Maldivas o Gloria
Macapagal Arroyo de Filipinas entre otr@s; como así nadie recaba en los cientos
de opositor@s que son arrestad@s en China, África o Estados Unidos
frecuentemente. No interesa recordar a estos personajes; no existe ningún
vínculo de interés, aunque tengan los mismos derechos a ser arropados por los
medios, cuyos casos deberían de hacerse oír de
igual manera, porque básicamente se está violando la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Pero claro, ahora el enemigo es el Chavismo y Venezuela:
el arma arrojadiza preferida de los cercopitecos trajeados que nos gobiernan.
Siempre había creído que el lenguaje político era fundamental, que l@s
orador@s hablaban con tanta sabiduría que sus discursos habrían de llegar a ser
textos sagrados para los anales de la historia. Ahora que he abierto los ojos y
veo la vida de distinto color, afirmo que las arengas políticas contemporáneas
son solo engañabobos, ninguno de ellos podrá jamás
convencerme de nada. Y para finalizar, quiero lanzar otra afirmación:
Dicen que cuando eres joven, se es revolucionario; que cuando eres adulto,
se es moderado; y cuando eres anciano, se es conservador… Yo siempre seré
revolucionario e invito a la gente a que siempre lo sea ¡Se rebelde hasta el
final!